En ocasiones me observo como si fuera un árbol, donde mi verdadero yo soy está representado por el tronco, fuerte y firme, y sus ramas son las etiquetas, los nombres y los distintos papeles que elegí experimentar en esta experiencia. Y puedo observar y reconocer que si perdiera todas esas ramas que hoy forman parte de mi, no dejaría de ser yo.
Una de esas ramas al igual que en tu árbol, me dice que somos mujeres y esto es lo que en mi experiencia representa serlo:
Mujer hermosa, honro tu camino, lo que reconoces que eres y lo que elijes no ser. Todo lo que entregas y ese cofre lleno de secretos, historias, lágrimas y risas que compartes por doquier.
Y es que siento y reconozco tu entrega y tu maravilloso poder. Tus ganas, tus sueños, tus miedos y todo eso que envuelve tu ser. Llenas e iluminas el mundo de colores, de sonidos y apapachos en cada amanecer.
Encuentras a cada paso puertas y ventanas que se abren sin parar para llenar todo de posibilidades y oportunidades para creer.
Vuelas tan alto que la firmeza de tus alas te bañan de confianza y la solidez de tus raíces te arraigan para recordar porque estás aquí.
Es que tanto y todo es tan maravilloso que elijes siempre estar, compartir, amar, sonreír, estallar, expandir, soltar y volver a empezar.
¡Gracias por tu abundancia, tu misión y entrega. Gracias por ser… mujer!
Con todo mi amor.
Kareli





