El miedo
Lo he percibido en algunas ocasiones, varias, diría yo.
Y es que llega y lo puedo observar, como intenta arraigarse en alguna parte de mi cuerpo físico.
Llegué a sentirme paralizada, como si el me pudiera controlar, y le abría la puerta y permitía que se quedara, de ahí permitía se convirtiera en sufrimiento y seguía ahí. Además, mi mente empezaba a vibrar en esa energía, trayendo uno y otro pensamiento que lo alimentaban hasta crear una bola de nieve que crecía y crecía cada vez más.
Te comparto que, a través de observarlo, reconocerlo, aceptarlo y saber que está ahí como invitado, se me ha facilitado dejarlo ir. Me enseña que hay una razón por la cual está ahí, ¿cuál es esa razón?, ¿por qué está aquí?, ¿qué me quiere decir? A partir de hacerle estas preguntas, reconozco que está para mostrarme algo más allá de lo que mis sentidos perciben. Abrázalo, apapáchalo y permite que esté, después suéltalo, que se vaya, no te pertenece, no es tuyo, no es parte de ti, simplemente está de paso para ayudarte a observar, reconocer y sanar.
¿Cómo ha sido tu relación con esta emoción? comparte con nosotros, estaré leyendo tus comentarios.
Con amor
Kareli





